¿De qué te puedes disfrazar este Halloween?

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La noche de los monstruos está a punto de caer y es muy seguro que tengáis una fiesta de disfraces en el colegio o en el instituto para celebrarlo. Ahora bien, ¿de qué podemos disfrazarnos que no sea el típico vampiro de capa negra, el fantasma de siempre hecho con una sábana o la momia de papel de cocina? Os vamos a dar algunas ideas de monstruos poco vistos en las fiestas de Halloween para que las aprovechéis. De paso, además de contaros su historia, os decimos qué elementos podéis usar para que el disfraz os salga más barato.

... en Halloween

Knurre murre: este es un troll danés con aspecto de anciano que es bastante antipático y desagradable. Pero es normal que sea así porque los humanos, cada vez que se lo encuentran, le preguntan dónde están los tesoros que esconden. Si os gusta la idea podéis disfrazaros de este personaje vistiendo como un campesino (podéis reutilizar algún disfraz de la función de navidad), maquillándoos como un anciano y llevando un caldero con monedas de oro de chocolate o bisutería de plástico.

Gorro Rojo (o red cap): este da más miedo pues es un duende escocés que vive en los castillos abandonados. Lleva botas de hierro, una pica o hacha y un gorro rojo… ¡que tiñe con la sangre de los viajeros que se quedan dormidos en sus dominios! ¿A que da miedo? Puede ser muy sencillo hacer de él si encontráis un disfraz de caballero y le quitáis las botas, os ponéis sencilla casaca, una máscara de duende o monstruo, un hacha de plástico y un gorro de Papá Noel al que hayáis quitado la borla y las cintas blancas.

Vecino gris: es un duende que habita en las islas Shetland (al norte de Escocia) y se dedica a hacer trastadas y gastar bromas pesadas a los humanos. No es muy diferentes de los duendes que estamos acostumbrados a ver pero se diferencia del resto en que sus ropas son grises. En este caso podéis decirle a vuestra madre que tiña algún disfraz de duende de gris. Un detalle importante: tendréis que pintaros también la cara de este color con maquillaje.

Jack O’Lantern: se puede decir que la costumbre de tallar calabazas y meterles una vela viene de la historia del pobre Jack, el irlandés que por querer engañar al demonio, fue condenado a vagar para siempre llevando una de las llamas del infierno dentro de una de las calabazas que cultivaba. Y nada más sencillo que disfrazarse de él: vestíos con ropas que aparenten estar sucias o rotas, maquillaos como un alma en pena y llevad una de esas calabazas de plástico que venden en todas las tiendas durante estas fiestas.

Lobisome: este es todavía más sencillo. Un Lobisome es un hombre lobo gallego. Así que basta con una máscara, unos guantes peludos y todo lo que puedan daros en la tienda como disfraz tradicional de licántropo. El toque gallego se lo daríamos con una camiseta del Celta de Vigo o del Deportivo de la Coruña que os preste algún amigo o familiar.

... de fiesta...

Gremlin: pese a que todos tenemos en mente la película de monstruitos, los gremlins nacieron a principios del siglo XX y se hicieron muy conocidos durante la Segunda Guerra Mundial al ser los “causantes” de las averías inexplicables en los aviones de la Fuerza Aérea Inglesa. Disfrazarse como un gremlin original puede ser muy fácil: buscad una máscara de duende y combinadla con un mono de mecánico, unas gafas de aviador (o unas de natación negras) y herramientas.

Acheri: si os lo montáis bien, triunfaréis con este. La acheri es un monstruo de la mitología de los indios americanos. Es una muchacha esquelética, vestida con pieles de reno, que avisa a la gente de que su muerte está cerca. Sólo se la puede ver de noche, cantando o tocando un tambor. Como podéis ver se trata de algo diferente, interesante y muy sencillo (basta con ponerse un disfraz de india y maquillarse como una calavera o un espíritu pálido). Lo malo es que la gente de la fiesta puede pensar que vas disfrazada de una “Pocahontas zombi”, así que no te cortes en explicar de qué vas..

Yürei: si eres aficionada a la cultura japonesa (o a los manga), este te va a encanter pues es de fantasma típico japonés: un espíritu femenino de pelo largo, piel muy pálida y ojos penetrantes que viste un kimono blanco y lleva un fragmento triangular de tela o papel en la frente. Según la tradición estas apariciones no tienen pies, así que os recomendamos que el kimono que vistáis sea muy largo. Es una buena alternativa al disfraz de bruja.

Claro, hay muchos monstruos y fantasmas en otras culturas que pueden ser interesantes. Así que os recomendamos que ojeéis libros sobre mitología o busquéis en Internet. Seguro que encontráis muchas ideas.

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